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La industria cultural

diciembre 6, 2011 Deja un comentario

 

Autor – Theodor Adorno

Organizador – J. M. Bernstein

Fecha de publicación – 2001

Introducción

La Escuela de Frakfurt es como se denomina el conjunto de pensadores alemanes vinculados al Institute for Social Research que a partir del pos guerra empezaron a hacer una análisis crítica de los medios de comunicación de masas. Adorno es uno de los principales pensadores de esta corriente, junto con Walter Benjamin y Jurgen Habermas. Este libro presenta una serie de ensayos suyos sobre cultura de masas, industria cultural y otros temas afines. Se trata de una recolección de textos, organizada por  J. M. Bernstein, que también escribe el prefacio. Su objetivo es demonstrar que pasados varios años de la muerte del pensador alemán sus ideas siguen siendo actuales, además de intentar deshacer la imagen algo pedante que acabaran se vinculando a las ideas de Adorno con el paso del tiempo.

Resumen

El libro se compone de nueve textos, que no siguen necesariamente un orden cronológico o temático.  El primer texto,  sobre el carácter fetichista en la música y la regresión de la escucha, es el más largo de todos. En el Adorno habla de cómo en la actualidad toda la música asume un carácter de mercancía. Para o autor, las música popular  moderna sirve “como publicidad para la venda de productos que uno necesita adquirir para poder oír música”. Adorno hace una distinción entre “música seria” y “música ligera”, resaltando que el carácter mercantilista es más destacado en el segundo tipo.  La transformación de la música en mercancía tiene como consecuencia una extremada infantilización del publico oyente, que se torna incapaz de oír otra cosa que no sean los “hit songs” trasmitidos por las radios. Para Adorno, la música masificada no tiene ningún aspecto positivo, ni mismo la supuesta vitalidad que algunos críticos ven en este tipo de música.

El segundo texto se intitula el esquema de la cultura de masas. En este artículo Adorno habla de los productos culturales en general, desde películas hasta revistas de generalidades, mostrando como cada uno de estos productos presenta  las mismas características, derivadas de su carácter de producto para consumo masificado. Como producto de consumo, la obra de arte queda privada de cualquier tipo de conflicto. Esta arte que pretende ser objetiva como la clase que la produce, está en realidad cargada de contenido ideológico, y para Adorno ella sirve como una herramienta que las clases dominantes utilizan para “momificar” el mundo.

La industria cultural reconsiderada es el título del tercer capítulo. En el Adorno revisita el termino que él y Horkheimer crearan en su libro dialéctica de la ilustración. El término habría  surgido de la necesidad de contestar la idea de que la cultura de masas venia directamente de las propias masas que la consumían, como se fuera una forma contemporánea del arte popular. Pero en realidad Adorno piensa que el arte popular y al arte burgués fueron  fusionados por la industria cultural, en detrimento de ambas.  Con el término industria cultural Adorno pretende destacar el carácter de producto masivo que los productos culturales asumen en nuestra época, independiente de que su proceso de producción sea o no fabril, como ocurre en el caso de las películas, pero no en caso de la escritura de un best seller, por ejemplo.

El cuarto texto es Cultura y administración. Aquí el autor resalta la imposibilidad de desasociar hoy la actividad artística de la administrativa cuando se piensa aquello a que denominamos cultura. Por actividad administrativa Adorno entiende todo aquello que está relacionado al montaje, distribución y organización del producto cultural. Esto está en clara oposición a la idea que de forma general se hace del arte y de la cultura como algo puro es superior, separado de las cosas prácticas. En el texto siguiente,  sobre la teoría freudiana y los patrones de la propaganda fascista, adorno sostiene que la propaganda consigue transferir para el campo social aquello que Freud solo creía ser posible a nivel individual, la hipnosis, gracias a la apropiación llevada a cabo por los líderes fascistas de la psicología de masas.

En como mirar la televisión el autor explica algunas de las tácticas utilizadas por los productores de filmes y programas de televisión para manipular la audiencia de una forma indirecta. Adorno distingue dos tipos de mensaje contenidas en los productos de la cultura popular, una abierta y otra oculta. De forma abierta se propugnan ciertos valores de la burguesía tradicional, que podríamos llamar románticos, como el individualismo y la rebeldía, mientras que de forma oculta se consolidan los valores de una sociedad rígidamente jerárquica.

Los dos últimos textos de este recopilatorio son los más cortos, Tiempo libre y Resignación. En el primero Adorno sostiene que en nuestra sociedad el tiempo libre se tornó algo como una obligación, una tarea a mas que debe ser cumplida, y que en realidad “ni en su trabajo ni en sus consciencias las personas disponen de libertad genuina sobre sí mismas”.  En Resignación el autor se defiende de las críticas dirigidas a él y a sus compañeros de la Escuela de Frankfurt , en especial de aquellas que les acusan de no conseguir sacar nada de practico de sus teorías. Para él, nuestra sociedad sospecha de cualquier persona que no se involucre directamente en la acción. Al  mismo tiempo en que se defiende de estas críticas, Adorno construye en su texto un elogio de la actividad teórica y al intelectual “que no permite a si mismo atemorizarse con la llamada a acción” que, según él, es el único que no desiste y no se resigna.

Conclusión

Las ideas de Adorno son conocidas por buena parte de las personas que pasaran por una escuela de comunicación a partir de los años 60. Su crítica a la producción masiva de la cultura se volvió un lugar común cuando se habla de los medios de comunicación de masas, y sus ideas alcanzan incluso personas que nunca han leído sus trabajos o los de sus colegas frankfurtianos. Pero al leer sus textos uno puede darse cuenta de que las críticas simplistas que se hacen a su obra, y que de alguna manera acabaran por colocar los frankfurtianos en una especie de limbo en lo tocante a la investigación académica, carecen de fundamento.  Adorno realmente traza una línea que separa  la cultura burguesa de la cultura popular, pero en ningún momento afirma la superioridad de una respecto a la otra, por lo menos no en los textos que este libro reúne. Aquí, Adorno prefiere centrar su aguda vena crítica en la denuncia de las consecuencias de la transformación de la cultura en mercancía: la pérdida de la capacidad crítica del público que consume estas obras, su infantilización y finalmente su transformación en una masa fácilmente manipulable por aquellos que controlan la llamada industria cultural. En los tempos corrientes, en los cuales se discute las posibilidades libertarias de las nuevas tecnologías de comunicación e información, la lectura de los textos de Adorno lanza algunos dudas respecto a la capacidad de que estas tendrían para, por si solas, actuar como elementos capaces de generar una nueva realidad social, menos propensa al control por parte de aquellos que crearon y siguen dominando estas nuevas tecnologías.

Categorías:Resumenes