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La galaxia Internet

 

Autor –  Manuel Castells

Publicación – 2001

 

Introducción

La galaxia Internet abarca diversos aspectos do fenómeno Internet: su historia, desarrollo, los cambios y los problemas que su aparición género en la sociedad moderna. Es un libro relativamente reciente, se comparado a otros que encontramos en la bibliografía sobre internet y cultura digital, y por eso no se pierde en ejercicios de futurología. Castells habla en su libro de un fenómeno real y contemporáneo, sin importarse con que pasara en el futuro como consecuencia de los cambios tecnológicos. El futuro ya está aquí, y la sociedad red es una realidad ahora mismo.

 

Resumen

La primera parte del libro repasa la historia de internet. Castells argumenta que pese a sus conocidas orígenes militares Internet tuvo un desarrollo mucho mas civil que militar. La idea de tener una red descentralizada de comunicación por ordenador, que podría ayudar en caso de una guerra nuclear contra la URSS, fue apenas el punto de partida del desarrollo de las redes de ordenadores y sus protocolos de comunicación. Internet creció de verdad en las universidades y por ese motivo su carácter definidor, la posibilidad de intercambiar información entre pares de forma horizontal, de modo a crear un banco de datos abierto a todos, se asemeja tanto a la estructura de producción y difusión do conocimiento científico en la universidad.

Pero Castells también habla de otros grupos que ayudaran en la construcción de la red en sus comienzos, además de los académicos. Los primeros usuarios de la red eran también sus desarrolladores, y sus prácticas y filosofías de vida ayudaran a moldear la Internet que conocemos hoy. Los hackers, aficionados de los ordenadores y que profesan una ideología libertaria, fueron uno de estos grupos. La llamada ética hacker tuvo una gran influencia en los principios de Internet y permitió que esta se mantuviera esencialmente como una creación colectiva de sus propios usuarios.

La red alcanzó su edad adulta, según Castells, en el momento en que se inició su uso comercial. A partir de mediados de los 90 Internet salió de los círculos académicos y de los aficionados por ordenadores y llego al gran público. En este momento la fuerza que movió el desarrollo de la red dejó de ser el espirito libertario de los hackers y pasó a ser el dinero de los inversores, que empezaran a apostar por la red como medio para multiplicar sus capitales. Así, jóvenes recién salidos de la universidad empezaran a hacer fortuna del día a la noche solo con algunas buenas ideas y la capacidad de reunir el capital que rebosaba en el valle del silicio y en Nueva York.

Los negocios en Internet (e-business) transformaran el mundo empresarial y financiero. La comunicación en red permitió a los empresarios expandir sus negocios mucho más allá de las fronteras nacionales. Los capitales empezaron a circular por el mundo sin ningún tipo de restricción. De la misma manera que la información salió del controle con internet, también el dinero dejó de estar sujeto a las restricciones de los estados nacionales. Con la aparición de lo que Castells llama sociedad red toda la lógica de la organización social cambio, ocasionando también mudanzas que no fueron tan benéficas para las clases sociales subalternas.

Otro tema a lo cual Castells dedica un capítulo es el de las comunidades virtuales. En los primeros momentos de la popularización de la red hubo mucho debate en los medios de comunicación tradicionales sobre la posibilidad de que la red acabara por aislar las personas, acabando con las relaciones cara a cara, que serian substituidas por contactos intermediados por ordenadores. Pero los datos que Castells recolecta enseñan que las personas que tienen más relaciones sociales en el “mundo real” son también las que más tiempo pasan comunicándose por internet. El autor comenta algunos estudios que confirman esa idea, así como habla de la existencia de unas pocas investigaciones que sostienen la versión contraria.

El ciberespacio como ágora virtual es otro de los temas del libro. La creciente participación política en la web, que congrega políticos, partidos e organizaciones no gubernamentales, no pasa desapercibida por Castells. Para él, los movimientos sociales nascidos en la red tendrán más importancia en el futuro que los partidos políticos de masas, que según el autor son un reflejo de las formas organizativas de la era industrial y hoy en día no pasan de “cascaras vacías”. Las protestas del 15 M en España parecen confirmar esa teoría, y Internet empieza a imponerse como espacio privilegiado de actuación política.

Pero a la vez que posibilita congregar personas con ideas afines, permitiendo asi que los grupos políticos minoritarios ganen fuerza y poder de expresión,  Internet también pode ser utilizada como instrumento de control por parte de los estados nacionales y otras organizaciones que controlan su funcionamiento. Con la excusa de protegerse de ataques informáticos hemos visto en los últimos años un aumento de las medidas de control en Internet, que se reflejan por ejemplo en las demandas de las discográficas contra los usuarios de programas P2P. Esa es por lo tanto la naturaleza ambigua de Internet. Como toda herramienta, puede ser utilizada como un instrumento de libertad o como un arma para ejercer la dominación unilateral.

Castells termina el libro hablando de un tema bastante conocido de los investigadores de cultura digital en los países pobres: la divisoria digital. Pero el concepto de divisoria digital que el autor emplea va mucho más allá de aquel a lo cual estamos acostumbrados. Para Castells no se trata solamente de una cuestión de tener o no acceso a la red, pero también de conocer su lenguaje y influir sobre los rumbos que Internet tomara en los próximos años. Por medio de datos sobre números de dominios Internet  en relación a población Castells demuestra que Internet es todavía un juego de algunos pocos países, y que la brecha digital no se remediara solamente con las donaciones de ordenadores a niños pobre del tercer mundo.

 

Conclusión

La galaxia Internet es un libro que habla de las profundas transformaciones que las nuevas tecnologías de comunicación están provocando en nuestra sociedad. Su titulo es una obvia referencia al clásico La galaxia Gutenberg, de Mcluhan. Y así como aquel libro lo hizo en su momento la obra de Castells deja claro que la tecnología en sí misma no es capaz de cambiar la sociedad. Son sus usos, determinados por las disputas políticas entre clases y estados naciones, entre otros actores, que realmente podrán traer los cambios sociales que tanto los optimistas como los céticos en relación a las nuevas tecnologías esperan o temen.

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